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Entrevista a Mauro García, doctor en Psiquiatría, profesor del departamento de Medicina

1. Empieza el proceso de desescalada. Las próximas semanas veremos que, progresivamente, los comercios, bares y restaurantes vuelven a tener abierto y que volvemos a salir a las carreteras, calles y plazas. Podemos reencontrarnos con los amigos y familia. ¿Cree que se nos hará extraño volver a la normalidad?

Sí, pero solo al principio. Los humanos tenemos una gran capacidad de adaptación y, lógicamente, nos resulta más fácil y rápido adaptarnos a las circunstancias favorables que a las desfavorables.

2. Tiene un largo recorrido en investigación sobre trastornos mentales y estilos de vida. ¿Cómo cree que ha afectado esta crisis tan excepcional la salud mental de la población?

Sin duda la afecta y la afectará, especialmente la de las personas más vulnerables personalmente o socialmente. Desde un punto de vista objetivo, es muy estresante lo que vivimos, aunque la mayoría de gente no tendrá grandes problemas para sobreponerse y adaptarse a medio y largo plazo.

3.      ¿Cree que esta crisis ha agravado aquellos factores ambientales que desencadenan trastornos como la depresión o l ansiedad?

Sí, la crisis genera situaciones de pérdida de muchos tipos (personas queridas, estatus laboral, economía…). Además, la incertidumbre por el futuro y las posibles amenazas ha aumentado para mucha gente. Y estos dos factores contribuyen a precipitar trastornos depresivos y por ansiedad.

4.      A pesar de la tecnología, el confinamiento ha generado un cierto aislamiento y separación de los amigos y familiares. ¿Qué importancia tiene para la salud mental —por ejemplo, para prevenir la depresión— mantener la comunicación con el entorno más próximo?

Mantener la comunicación con nuestra red social de apoyo es esencial, ya que nos permite encajar mejor la adversidad; hay muchos estudios que lo constatan. En este sentido, Fernando Savater dice una frase que tiene mucho sentido para mí: «Da más fuerza sentirse querido que sentirse fuerte».

5.      ¿Qué otros factores nos pueden ayudar a mantener una buena salud física y mental? ¿Qué papel tiene en ésta la prevención?

Nuestro grupo de investigación está interesado en la importancia de mantener un estilo de vida saludable. Aquí incluimos la actividad física frecuente, adaptada a la edad y a la situación de cada uno; mantener una dieta saludable, como la mediterránea, herencia cultural que desgraciadamente estamos perdiendo; dormir las horas necesarias; exponernos de forma sensata al sol y mantener el contacto con la naturaleza; ocuparnos diariamente de estrategias personales que nos ayuden a gestionar el estrés inevitable, etc.

6.      Como miembro del IUNICS (Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Salud), ¿qué retos plantea la COVID-19 en el ámbito de la investigación de los trastornos mentales?

Yo diría que plantea el reto de la prevención. Sería como ayudar a la población a soportar mejor, mientras dure, la etapa que vivimos, condicionada por la pandemia. Pero también plantea el reto de adaptarnos, los servicios y profesionales de la salud mental, al cambio en la manera de tratar a los pacientes en situaciones de distanciamiento social, por ejemplo desarrollando estrategias no presenciales de abordaje terapéutico.

7.      Dentro de unas semanas finalizará el curso académico. ¿Cómo ha vivido, como docente e investigador, el proceso de adaptación? ¿Cree que los alumnos han podido gestionar las nuevas circunstancias?

Los alumnos, como los docentes, hacemos todo lo que podemos para adaptarnos a esta situación. Mi impresión es que la mayoría la gestiona bien, pero hay momentos en los que muchos tenemos dificultades. Conviene que todos nos ayudemos, con la comprensión y la flexibilidad que podamos.

8.      ¿En qué proyectos trabaja actualmente?

Trabajamos en proyectos de investigación sobre el tratamiento de personas con depresión a través de programas que las ayudan a mejorar el estilo de vida. También nos dedicamos a estudiar los factores de riesgo que derivan en intentos de suicidio en pacientes con depresión, para ayudar a prevenirlos. Finalmente, acabamos de empezar un ensayo clínico para ver cómo podemos ayudar a los profesionales sanitarios que han estado más expuestos a situaciones traumáticas durante la crisis de la COVID-19, a prevenir y tratar las posibles secuelas psicológicas que les haya dejado su trabajo, que nunca les podremos agradecer lo suficiente.

Las personas que deseen tener más información sobre estos tres estudios para plantearse la posibilidad de participar en ellos como voluntarios pueden buscarla en la página web de la UIB.

Fecha de publicación: 22/05/2020