Entrevista a Pilar Roca, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular

1. Usted es investigadora principal del Grupo de Investigación Multidisciplinar de Oncología Traslacional (GMOT) del IUNICS-IdISBa, ¿en qué proyecto trabajan actualmente? ¿Ha parado la investigación o ha podido avanzar en los proyectos en los que trabajaban antes del descalabro del coronavirus?

Trabajamos en diferentes proyectos, todos relacionados con el cáncer. El problema es que, para poder desarrollarlos, debemos tomar muestras humanas, por lo tanto, hemos tenido que detener el proceso de investigación con humanos. Ahora mismo esperamos que la situación en los hospitales se normalice, ya que hasta que no haya unas buenas condiciones no podremos continuar.

Aun así, tenemos proyectos relacionados con el cáncer de mama y de colon que sí podremos reanudar pronto porque los podemos hacer con cultivos celulares. En concreto, investigamos la relación entre la inflamación y el cáncer de mama, la influencia que tiene la inflamación en el desarrollo de este tipo de cáncer. Del mismo modo, probamos los efectos de ciertos fitoestrógenos sobre el crecimiento de las líneas del cáncer, como, por ejemplo, la epicatequina, un compuesto derivado del cacao que tiene efectos similares a los antioxidantes.

2. Recientemente ha llevado a cabo un proyecto de colaboración con el Hospital de Inca para mejorar los equipamientos de protección individuales del personal sanitario. ¿Cómo surgió esta iniciativa y qué función ha tenido el GMOT?

Esta iniciativa nace del Hospital Comarcal de Inca. Los primeros momentos de la pandemia existía una preocupación por la disponibilidad de los equipos de protección individuales (EPI). Por este motivo, el Dr. José Reyes del Hospital Comarcal de Inca, miembro del grupo GMOT, comenzó a buscar información para mejorarlos y se puso en contacto conmigo para ver si era viable modificar las mascarillas quirúrgicas para mejorar su capacidad de protección. En ese momento, empezamos a trabajar conjuntamente y diseñamos unas mascarillas tratadas con disolución salina que permiten desactivar el virus. Después nos dimos cuenta de que necesitábamos apoyo externo para fabricarlas.

La respuesta la encontramos gracias al Servicio de Comunicación de la UIB, que nos dio a conocer la iniciativa de las impresoras 3D de la Universidad. Básicamente, estas impresoras nos permiten obtener la tecnología para poder fabricar las mascarillas tratadas con disolución salina. Por ello, nos pusimos en contacto con Tomeu Alorda y Yolanda Cid, del grupo de investigación eHealth y Telemedicina Multidisciplinaria mediante Sistemas Inteligentes Ciberfísicos del IdISBa, con quien desde entonces hemos trabajado. Hemos obtenido financiación para llevar a cabo el proyecto en la convocatoria del IdISBa de proyectos de investigación sobre la COVID-19.

3. En cuanto a su investigación, desde 2005 se dedica al estudio del cáncer. ¿Qué visión tiene respecto de la coexistencia del cáncer y la COVID-19, sobre las consecuencias que tiene para el tratamiento de los pacientes de cáncer, de la investigación biomédica y la prevención? Ambos se han convertido en problemas de salud pública de primer orden...

Uno de los problemas de la COVID-19 es que muchas personas han tenido miedo de acercarse a los hospitales. Además, la selección de cáncer se puede haber retrasado a causa de esta pandemia. En cuanto a la investigación, considero que se ha abierto como un periodo de reflexión. Este paro es un buen momento para replantear nuestra forma de hacer investigación, de diseñarla de otro modo usando las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para la medicina. La COVID-19 nos ha obligado a adaptarnos, a mostrarnos que tenemos que mejorar las herramientas y dirigirnos hacia una medicina electrónica (e-medicina) o salud electrónica (e-health). En todo caso, espero que aprendamos a vivir con la pandemia y recuperar parte de las actividades que hacíamos.

4. Fue la impulsora de la Asociación Universidad Solidaria de las Islas Baleares (USIB), una iniciativa que, en el contexto de la crisis de 2012, ayudó a los alumnos a poder acceder y continuar los estudios universitarios a pesar de las dificultades económicas, familiares y sociales. ¿Cree que será necesario volver a activarla?

Actualmente ya no soy la presidenta, pero la asociación ha sido activa todos estos años. El presidente actual, el profesor José Castro Ocón, y toda la junta directiva trabaja para poder paliar los efectos de la crisis económica que la pandemia llevará asociada.

5. Por otra parte, también fue una de las investigadoras que impulsó el Ciencia para Todos, actividad clave de la UIB en el ámbito de la divulgación. ¿Es la transferencia de conocimiento a la sociedad la mejor manera de prevenir estos problemas de salud pública? ¿Cuál es el trabajo que se debe hacer?

La divulgación de la ciencia es clave para que la sociedad entienda su importancia y cuando se dirige a los jóvenes nos ayuda a despertar su vocación. Los jóvenes son la esperanza para que podamos afrontar el futuro con más posibilidades de éxito.

Fecha de publicación: 29/05/2020